CLUB CANNÁBICO

Desde la filosofía del respeto a las costumbres de los pueblos originarios, el club cannábico del HRV, persigue rescatar el valor ancestral de la planta, partiendo de sus usos medicinales.

Entre los pueblos originarios es común el uso de la cannabis en rituales o ceremonias, además de prácticas de herbolaria medicinal. Presente desde siglos atrás en toda Latinoamérica, se sabe que en México, luego de la Revolución Mexicana, se dio paso a la prohibición, que provino de las políticas aplicadas en el vecino país del norte. Tales políticas públicas, pusieron en desventaja a los pueblos originarios y sus derechos, quienes muestran respeto a la planta haciéndola parte de sus rituales y ceremonias.



Entre los Otomíes por ejemplo, usan el nombre de Santa Rosa, para hacer mención a la Cannabis Indica y a la Datura Stramonium, usada por los bädi - el que sabe -, quienes experimentan estados alterados de la conciencia conectándose a la entidades divinas, ingiriendo la santa Rosa o medicinita, como le llaman en Santa Ana Hueytlalpan, Hidalgo.


Cabe señalar que hay autores que mencionan que la llegada del cannabis fue en 1492 y que no fue usada en Mesoamérica, porque allí ya se utilizaban otras plantas como el peyote, los hongos o el ololiuhqui, de uso frecuente para lograr convivir con la divinidad.


Sobre la base de estos saberes ancestrales e integrado a las prácticas de salud esencial, el club cannábico podrá otorgar asesorías legales, además de sumar esfuerzos a la lucha de los colectivos que buscan la despenalización del uso lúdico de la planta.