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La Obsolescencia del Futuro o el Reencantamiento con el Presente.

  • 9 mar
  • 5 min de lectura

por Paco Ayala


El Siglo XXI cumplió ya su primer cuarto de existencia y ha dejado en claro que la culminación de una época ha llegado, el fin del modernismo y del racionalismo que comenzó a escribir sus líneas dominantes a finales del siglo XV e inicios del siglo XVI se ha agotado, dejando tras de sí una impresionante cantidad de logros científicos a costa de una devastación ecosistémica abrasadora. El fuego del desarrollo capitalista y de la hegemonía occidental nos ha puesto al borde de un abismo que de continuar, nos llevará a conocer, dentro de los próximos 50 años, un mundo distópico donde el “sálvese quien pueda” se verá como un juego de ruleta rusa, donde cada paso que demos supondrá una escalada más hacia la extinción masiva de múltiples especies vivas. 


El “mundo europeo”, con su desarrollo cultural y político, sumado a su estética y a su férreo racionalismo, dejó en claro que éste mundo nunca se concibió para ser compartido, el proceso de dominación y homogenización patriarcal, racializado y desigual, nunca entendió la multiplicidad de la alegría que la diversidad genera.  Si bien el antropoceno como un fin constitutivo de la realidad explica la visión de que sólo el ser humano y el hombre blanco, heteropatriarcal es el centro del universo, el capitaloceno vino a demostrar que el medio para lograrlo fue la agresión constante a la naturaleza y sus dones, mediante el extractivismo galopante y la grosera acumulación de riqueza, lo que estableció la segmentación sexoracial y territorial que doblegó a pueblos enteros y a culturas pluridiversas a los últimos peldaños del desarrollo.


Esa homogeneización paneuropea, se inscribe en lo que Preciado(1) bien explica como un sistema petrosexorracializado, donde la avaricia por la acumulación de la riqueza genera una adicción al consumo de energías fósiles transformadas en múltiples mercancías que su único fin es crear paliativos sustitutorios que buscan generar una ilusión de felicidad y éxito capaz de trastocar todos los valores profundos: la solidaridad, el amor, la amistad, la compasión y la empatía,  manteniendo a éstos valores como accesorios, meras formas contingentes,  las cuales están fuera del universo del poder, del tener, de la acumulación y del deseo fugaz, lo que en definitiva constituyen sus verdaderos objetivos: crear seres obnubilados, pasivos, negligentes, obedientes al sistema que los explota para que unos pocos sigan estando en la cúspide de la pirámide. 


No nos debe extrañar entonces que el sistema capitalista, empleando todos sus artilugios fugaces, nos brinde una realidad basada en la obsolescencia, no sólo en la fabricación de mercancía de consumo, sino también en la construcción de relaciones humanas que se fincan en conveniencias estructuradas en sociedades individualistas, segmentadas, divididas, donde lo que importa es el rol de poder que se establece dentro de la pirámide que el sistema petrosexorracializado permite. 


Si el 1% de la población mundial, mayoritariamente blanca del Norte Global es la que se ubica en la cumbre de la pirámide, controlando más del 90% de los recursos planetarios, podemos entrever que algo está muy mal, que no funciona para la mayoría de los que habitamos este planeta.


El problema o, mejor dicho, la encrucijada histórica en la que nos encontramos es que ese sistema de vida basado en la explotación de los cuerpos y de la tierra, de la acumulación de riqueza, de la obsesión por definir el desarrollo y el progreso a costa de los recursos naturales, de la adicción por las energías fósiles, de la fabricación de bienes de consumo superfluos, de la alineación de la psique a través de los video juegos y espectáculos, de la sustitución creativa por la IA y los sistemas de control que la digitalización ejerce, está colapsando de manera cada vez más acelerada, lanzando al aire un halo de esperanza de renovación donde las minorías divergentes comienzan a integrarse para hacer frente a un sistema que siempre les negó la voz pero que ahora, se articulan desde abajo para romper el cerco del sistema que nunca los quiso ver y que ahora emergen para integrarse.


El trabajo es arduo y complejo pero ahí están seis movimientos que en distintas latitudes surgen cada vez con más fuerza y vigor y que en el momento en que sean capaces de articularse en una plataforma de acción política conjunta podrán constituirse como una alternativa real que permita unir el telar multidiverso que se requiere. El movimiento  indígena y el rescate de los saberes ancestrales y por la defensa de la tierra; el movimiento  ecofeminista a favor de los derechos de las mujeres; el movimiento de la diversidad LGBTQ+ y las disidencias trans, queers, no binarias; el movimiento ecologista donde cada vez más jóvenes luchan a favor del medio ambiente; el movimiento a favor de otorgar derechos a la madre tierra y a la igualdad de los derechos de los animales y el movimiento antiracista donde las disidencias etnoraciales comienzan a abrazarse con fuerza disruptiva son sin duda, como lo dice Preciado en su majestuosa “Carta a les nueves activistes” cuando habla justo de este conjunto de movimientos que están articulándose para enfrentar al capitalismo petrosexorracialisado y al sistema farmacopornográfico: 


“Os he visto y no puedo sino saludar vuestro coraje, la precisión de vuestras palabras, vuestra generosidad, la inteligencia con la que os habéis distanciado del ideal de éxito neoliberal para uniros ahora a la red de los monstruos y del micelio, a la cooperación fúngica, vegetal, animal y mineral. No sois víctimas. Sois supervivientes.”

 

Sólo a través de la fiesta de las rebeldías podremos reescribir nuestra historia, sólo acudiendo a los relatos de los ancestros Mapuches, Mamos, Cunas, Cofanes, Quechuas, Aimaras, Chipayos, Guaraníes, Mayas, Toltecas, Wixarikas, Raramuris, Hopis, Lakotas, Sioux, Comanches, Navajos y todas las demás culturas que poblaron los territorios de lo nombrado como Isla Tortuga, Anahuaca o Abya Yala podremos hilvanar una plataforma común, tejer acciones de resistencia bioregional, reconocer el poder que los comunes tienen cuando se entrelazan para encontrar soluciones que transformen la realidad que se vive, sin miedo al poder y a sus formas de dominación y represión normalizadas. 


El mundo de los de abajo, los indígenas, los afro descendientes, las mujeres no blancas, los homosexuales, los trans, los queer, las personas con habilidades distintas, los no binarios, les ecologistas, los hippies, los nerds, los punks, los bullying, los sin techo y, en suma, los excluidos de cualquier estándar de aceptación heteropatriarcal son quienes están elevando las señales de humo de la esperanza por todo los horizontes del planeta, quienes tocan el huehue y silban el atecocolli para que el tambor y el caracol convoquen la danza de unificación entre el Cóndor y el Águila, el Jaguar y la Serpiente, son, pues,  la punta de flecha que se lanza al espacio para conectar las supercuerdas que pueden sostener la trama de la vida y generar el reencantamiento que necesitamos con la madre tierra, porque el racionalismo paneuropeo significa hoy muerte y nosotres queremos vida. 


T-Lía (Texto libre de IA)


Dysphoria Mundi. Paul B. Preciado. Anagrama


 
 
 

14 comentarios


Tara Doridy
Tara Doridy
hace 3 días

Es un texto que invita a pensar y remueve por mejores apuestas en bet365 dentro, porque denuncia con crudeza el agotamiento de un sistema que ha priorizado la acumulación sobre la vida. Me quedo con la idea de que la esperanza no está en el futuro ni en la tecnología, sino en la articulación de los movimientos que han sido históricamente excluidos. Es potente cómo resignifica la rebeldía como un acto de vida y de conexión con la tierra y con los saberes ancestrales. Creo que más allá del pesimismo, deja espacio para creer que otro mundo es posible si nos animamos a tejer redes desde abajo.

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berkomerko
hace 4 días

Hola, hace unos días estaba recopilando información sobre distintas sustancias que aparecen mencionadas en comunidades de entrenamiento. El nombre Ligandrol me llevó a buscar una página concreta donde pudiera identificar el producto y consultar cómo estaba clasificado. En ese proceso encontré comprar ligandrol. Lo que me pareció más cómodo fue precisamente que la información está concentrada en una página dedicada a LGD-4033, en lugar de estar mezclada con muchos productos diferentes. Para mí, esto facilita una búsqueda inicial y permite saber rápidamente qué categoría se está consultando. Cualquier decisión relacionada con su utilización, sin embargo, debería basarse en asesoramiento sanitario.

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One of the best things about Challenge Rush is how each level encourages you to improve your skills. The more you play, the more satisfying each achievement becomes.

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What I like about Drive Mad is that every failed attempt teaches you something new. It feels challenging without becoming frustrating.

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That gentle "disappointment" is the perfect excuse for people to reconnect and seek the magic in the present moment. Sometimes, letting go of future pressures to enjoy each present moment is the most fulfilling way to live—like relieving stress with a few minutes of relaxation in the classic game run 3.

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