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2024: Un llamado para tejer comunidades descentralizadas.



Iniciamos el 2024 con una perspectiva socioambiental muy compleja, el mundo está en llamas: el calentamiento global avanza, los tambores de guerra parecen arreciar, la migración está imparable, el deterioro ecosistémico avanza y la pérdida de biodiversidad es cada vez más escandalosa, lo que proyecta que las perspectivas económicas no van a abatir en absoluto las hondas desigualdades que se padecen ya no sólo en los mal llamados países en desarrollo, sino también en la que empieza a ser cada vez más evidentes en los mal llamados países desarrollados.


Necesitamos trabajar desde la integración comunitaria para poder enfrentar el desastre ambiental y las crecientes desigualdades que se derivan de los efectos que el sistema capitalista genera por su dinámica de poder, codicia y ambición. 


Ante esta situación, muchas personas prefieren evadir la grave problemática no participando o desconociendo acerca de qué acciones pueden llevar a cabo para contribuir desde su trinchera personal o familiar para entrar de lleno a ser una solución en vez de seguir ahondando en la problemática. 


Es verdad que los medios de comunicación -salvo honrosas excepciones y limitados alcances- no ayudan en lo absoluto dado que sus intereses están íntimamente relacionados con los de las grandes compañías extractivistas que son las que imponen las agendas públicas e imponen el ritmo a las clases políticas de todos los países, quienes están subordinados a la inercia económica que esos grupos imponen. 


Por estos motivos, la estrategia de lucha debe venir desde la construcción que las miradas periféricas realizan fuera de la lógica del sistema para plantear, desde la esfera transversal, nuevas formas de organización social capaces de impulsar intercambios solidarios que tengan como objetivo consolidar una economía biocomunitaria, lo suficientemente abierta y autogestiva que permita establecer una política que busque un ordenamiento descentralizado que genere una participación directa de acción local, con miras regionales y de visión global.



Este tejido biosocial es necesario para que las condiciones objetivas que necesitamos crear posibiliten trabajar en el decrecimiento ordenado que requerimos para bajar los índices de desequilibrio que nos están conduciendo al desastre socioambiental y a la ruta de la distopía civilizatoria a la que nos estamos encaminando inexorablemente. 


El planeta tiene límites en los recursos que contiene; además, la capacidad para absorber y transformar los contaminantes que emitimos no son posibles ya de ser incorporados y procesados a través del ciclo ecosistémico, generan un excedente de contaminantes que está envenenado la tierra y todos los elementos que son necesarios para sostener la trama de la vida.


Desde este espacio de regeneración socio-ambiental, nuestro Laboratorio BioSocial,  hacemos un llamado urgente para integrar células biosociales que impulsen la organización comunitaria para comenzar a tejer la visión civilizionaria que necesitamos.


Debemos estar unidos para asistir y accionar ante los llamados a la acción colectiva que convoquen movilizaciones a favor de la vida y de la tierra. 


T-LIA (texto libre de inteligencia artificial)

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